viernes, 21 de febrero de 2014

Libertad para Pablo Hasel.



Este chico está en espera de un juicio en el cual le condenan a dos años de cárcel por la sencilla razón de hablar libremente y expresar sus ideas mediante canciones.

Obviamente decir que el chico es comunista, tiene ideas comunistas y precisamente por eso, por esas ideas va a ser acusado.

Me parece lamentable lo que le está pasando a Pablo Hasel más cuando vivimos en un país de corruptos, ladrones y fachas que lo no hacen nada más que engañarnos y atarnos la soga al cuello mientras ellos se enriquecen.

Es curioso como hay cierta libertad para algunos y tan poco para otros. Me remito al caso de nuevo de "Alba Corazónnegro" Una tuitera (sí, también comunista) la cual fue acusada por decir lo que ella opinaba.

Pues mientras todos estos chicos, gente de izquierda, comunistas, que están hasta los cojones de ver como el sistema se ríen de todos nosotros y demuestran su frustración e indignación hablando LIBREMENTE sobre lo que ellos consideran que está mal y que está bien, se les tenga que acusar y sentar en el banquillo como si fueran delincuentes mientras que hay peña que vaga libremente burlándose y deseando la muerte a personas de izquierda y se burlan de las víctimas del Franquismo, etc etc, lo puedan hacer libremente y no ocurra nada.

Me da miedo porque cada vez hay más gentuza de esta y cada vez hay más personas inocentes que están siendo acusadas injustamente.

Odio tener que vivir en este país, si tuviera la oportunidad me largaría sin pensarlo. España nunca se recuperó de la dictadura. Necesitamos avanzar ya de una puta vez porque cada día me llevo las manos a la cabeza de la de cosas que veo y que tenemos que soportar.

Nazis manifestándose con toda la cara del mundo. Retirando nombres como el de Fernando Fernán Gómez de un teatro, un claro ejemplo de persona que siempre estuvo a favor del bien y en contra de las guerras y el fascismo y que este gobierno de mierda coja y retire su nombre. Me da que pensar que los comunistas como Pablo, como Alba, como yo o como muchos otros lo tenemos jodidos. Tenemos que ser los malos aún sin haber hecho nada, solo por tener unas ideas y sacarlas a la luz.


Espero que la justicia sirva para algo y dejen en paz de una puta vez a Pablo Hasel y pueda seguir haciendo y diciendo lo que le venga en gana. A ver si con un poco de suerte SE DEMUESTRA de una jodida vez que vivimos en una democracia.

NOTA: No sé por qué extraña razón no me deja subir el vídeo en blogger, parece ser que no lo encuentra. Os lo enlazo abajo.

http://www.youtube.com/watch?v=7fO9HUCRzSc

¡FUERZA PABLO!


1 comentario:

  1. Merece la pena
    Un jueves telefónico


    Sobre las diez te llamo
    para decir que tengo diez llamadas,
    otra reunión, seis cartas,
    una mañana espesa, varias citas
    y nostalgia de ti.
    El teléfono tiene rumor de barco hundido,
    burbujas y silencios.

    Sobre las doce y media
    llamas para contarme tus llamadas,
    cómo va tu trabajo,
    me explicas por encima de los negocios
    que llevas en común con tu ex-marido,
    debes sin más remedio hacer la compra
    y me echas de menos.
    El teléfono quiere espuma de cerveza,
    aunque no, la mañana no es hermosa ni rubia.

    Sobre las cuatro y media
    comunica tu siesta. Me llamas a las seis para decirme
    que sales disparada,
    que se queda tu hijo en casa de un amigo,
    que te aburre esta vida, pero a las siete debes
    estar en no sé donde,
    y a las ocho te esperan
    en la presentación de no sé quién
    y luego sufres restaurante y copas
    con algunos amigos.
    Si no se te hace tarde
    me llamarás a casa cuando llegues.

    Y no se te hace tarde.
    Sobre las dos y media te aseguro
    que no me has despertado.
    El teléfono busca ventanas encendidas
    en las calles desiertas
    y me alegra escuchar noticias de la noche,
    cotilleos del mundo literario,
    que se te nota lo feliz que eres,
    que no haces otra cosa que hablar mucho de mí
    con todos los que hablas.

    Nada sabe de amor quien no ha perdido
    por amor una casa, una hija tal vez
    y más de medio sueldo,
    empeñado en el arte de ser feliz y justo,
    al otro lado de tu voz,
    al sur de las fronteras telefónicas.

    Luis García Montero

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